Sporting Cristal y Alianza Lima disputaron un entretenido encuentro en el Coliseo Manuel Bonilla. El triunfo fue para el conjunto cervecero por 3-0.
Para tomar decisiones, de vez en cuando, se recurre al azar. Y, uno de los juegos más representativos del mismo, es el lanzamiento de una moneda. Un juego muy simple, se escoge una de las dos caras, y, en su mayoría, la cara de la moneda es la ganadora. El sello, la parte posterior de la moneda, es inconscientemente relacionado con la derrota, está claro que se debe a que siempre está detrás. Y, la cara, en consecuencia, relacionada con la victoria, sencillamente porque siempre está al frente. Dos mitades completamente opuestas, y solo una obtiene la victoria. Un calco del partido presentado este domingo en el Manuel Bonilla.
Para tomar decisiones, de vez en cuando, se recurre al azar. Y, uno de los juegos más representativos del mismo, es el lanzamiento de una moneda. Un juego muy simple, se escoge una de las dos caras, y, en su mayoría, la cara de la moneda es la ganadora. El sello, la parte posterior de la moneda, es inconscientemente relacionado con la derrota, está claro que se debe a que siempre está detrás. Y, la cara, en consecuencia, relacionada con la victoria, sencillamente porque siempre está al frente. Dos mitades completamente opuestas, y solo una obtiene la victoria. Un calco del partido presentado este domingo en el Manuel Bonilla.
Un
clásico entre Sporting Cristal y Alianza Lima definitivamente no se define por
azar. Se define por factores como talento, esfuerzo, concentración y sudor. El
partido del domingo se llevaba toda la atención de la fecha. Por un lado, un
Sporting que venía como cabeza en su serie. Por el otro, Alianza, siempre
competitivo, venía remando de atrás, y, gracias a su rendimiento, venía
acercándose a los líderes.
Ya
en el Bonilla, el ambiente era tenso en la cancha, y alegre en las tribunas. Un
coliseo, que no lucía un lleno total, era el escenario escogido para albergar
un duelo que sin duda presentaría espectáculo.
Al
lado izquierdo, un Cristal muy ordenado, calentando con mucha energía. En una
esquina, diferenciadas, trabajando las 2 líberos. Todo el conjunto bajo la
atenta mirada y absoluto silencio del entrenador.
Al
lado derecho, Alianza calentaba con mucha fuerza, a las chicas se les notaba
concentradas y conocedoras de la importancia del partido. A un lado, un
eufórico entrenador.
Dos
mitades que nos adelantaban lo que sería el desarrollo del partido.
El
pitazo pre-inicial sonó, y los equipos tenían que afinar detalles y colocarse
en posición.
-Profe
¿Quién saca?- se escuchó del lado íntimo – Proveniente de la voz nerviosa de la
líbero.
-Eso
lo decides tú, debes conocer a tu equipo. – Una respuesta que no era la
esperada, y, mucho menos, la manera colérica en la que se dio.
Pitazo
inicial y empezó el partido. Los dos primeros puntos para el conjunto íntimo,
pero, ni así, cambió la actitud del enfadado entrenador de los blanquiazules.
Por
el lado celeste, completa calma. Tanto por el equipo como el entrenador. Ni el
mínimo gesto de preocupación se dibujaba en sus rostros.
Siguió
el transcurso del juego, 4-2 para las del Rímac. Remontada que trajo consigo el
primer cambio. Líbero por líbero. Carla no volvió al terreno de juego durante
todo el partido.
El juego
progresó, y se apreciaba la superioridad de un conjunto al que todo le salía
bien. 15 – 9 marcaba el tablero, y el entrenador íntimo hizo uso de su segundo
tiempo técnico.
-Mirtha,
¿No puedes armar una buena bola? Todas tus recepciones son al cielo, bolas
fáciles y no me puedes armar una jugada. – se escuchaba de un eufórico
entrenador.
El
siguiente punto fue decisivo. El punto 25, fue por lejos, el más duradero y
disputado del primer set, con grandes salvadas y combinaciones, y, pese al
esfuerzo íntimo, el punto fue para las del Rímac. El gesto y postura del
entrenador mostraba derrota, ese punto fue tomado como una señal de lo que
sucedería pronto. Terminó el primer set, y dio como ganador a los cerveceros
por 25 -17.
Un
entretiempo que mostraba un técnico íntimo colérico y un técnico celeste muy
tranquilo y afinando detalles.
Arrancó
el segundo set, y si por el lado íntimo una debilidad era la líbero, en Cristal
era todo lo contrario. Ariana, la líbero, no destacaba por sus mates, armados o
salvadas. Era una especie de directora de orquesta, caminando por todo el campo,
nunca perdiendo de vista el balón, y ordenando a sus compañeras para que no
dejarán ningún espacio libre.
Un
segundo set que en algún momento se emparejó, y le dio la oportunidad a Alianza
de mostrar sus mejores combinaciones en ataques.
-Vamos,
no es cuestión de pedir disculpas y ya. No caigamos en los mismos errores una y
otra vez.- por primera vez se le notaba preocupado al técnico rimense.
Parece
que cierta charla tuvo efecto. Gracias a la sorprendente producción en ataque
de la capitana Kiara Montes se llevaron el set por 25-20.
Otro
set jugado, y la cólera del técnico íntimo aumentaba.
-¿Trabajamos
en la semana por las puras? Repito mil veces que saquen al 5 y se la siguen
dando a la líbero.- Se escuchaba exaltadamente.
Con
un 2-0 a favor de Sporting Cristal arrancó el tercer set. Como se dio en los 3
sets, Alianza arrancó con la ventaja. Pero, el rumbo del partido no cambió.
Cristal supo reponerse y consiguió la ventaja nuevamente.
Tiempo
técnico requerido por el lado blanquiazul. Marcador 15 – 8.
-Nicole
¿Cuántos puntos crees que vas en el partido? ¿Llegas a 5? – pregunto el
entrenador.
-Sí-
replicó la jugadora.
-¿Llegas
a 10? – siguió el entrenador.
-No
sé.
-No
llegas. No es posible que mi atacante no llegue a 10 puntos en el partido.
Estamos cerca porque ellas fallan, no por nuestro mérito.- duras palabras de un
entrenador que lucía derrotado.
Por
el lado cervecero un par de ajustes técnicos y rehidratación. No había muchas
indicaciones por parte del entrenador celeste.
El
set siguió como todo el partido y se dio por terminado el partido. 25-19 para
las del Rímac. Y, un marcador total de 3-0.
Así se dio por terminado el partido, dos mitades totalmente distintas en
el terreno de juego. Y la celeste terminó siendo superior. Un partido en el que
la tranquilidad le ganó a la ira. Y la cara, se impuso ante el sello.

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