martes, 7 de noviembre de 2017

La cara “rimense” contra el sello “grone”

Sporting Cristal y Alianza Lima disputaron un entretenido encuentro en el Coliseo Manuel Bonilla. El triunfo fue para el conjunto cervecero por 3-0.

Para tomar decisiones, de vez en cuando, se recurre al azar. Y, uno de los juegos más representativos del mismo, es el lanzamiento de una moneda. Un juego muy simple, se escoge una de las dos caras, y, en su mayoría, la cara de la moneda es la ganadora. El sello, la parte posterior de la moneda, es inconscientemente relacionado con la derrota, está claro que se debe a que siempre está detrás. Y, la cara, en consecuencia, relacionada con la victoria, sencillamente porque siempre está al frente. Dos mitades completamente opuestas, y solo una obtiene la victoria. Un calco del partido presentado este domingo en el Manuel Bonilla.

Un clásico entre Sporting Cristal y Alianza Lima definitivamente no se define por azar. Se define por factores como talento, esfuerzo, concentración y sudor. El partido del domingo se llevaba toda la atención de la fecha. Por un lado, un Sporting que venía como cabeza en su serie. Por el otro, Alianza, siempre competitivo, venía remando de atrás, y, gracias a su rendimiento, venía acercándose a los líderes.

Ya en el Bonilla, el ambiente era tenso en la cancha, y alegre en las tribunas. Un coliseo, que no lucía un lleno total, era el escenario escogido para albergar un duelo que sin duda presentaría espectáculo.

Al lado izquierdo, un Cristal muy ordenado, calentando con mucha energía. En una esquina, diferenciadas, trabajando las 2 líberos. Todo el conjunto bajo la atenta mirada y absoluto silencio del entrenador.

Al lado derecho, Alianza calentaba con mucha fuerza, a las chicas se les notaba concentradas y conocedoras de la importancia del partido. A un lado, un eufórico entrenador.

Dos mitades que nos adelantaban lo que sería el desarrollo del partido.

El pitazo pre-inicial sonó, y los equipos tenían que afinar detalles y colocarse en posición.
-Profe ¿Quién saca?- se escuchó del lado íntimo – Proveniente de la voz nerviosa de la líbero.

-Eso lo decides tú, debes conocer a tu equipo. – Una respuesta que no era la esperada, y, mucho menos, la manera colérica en la que se dio.

Pitazo inicial y empezó el partido. Los dos primeros puntos para el conjunto íntimo, pero, ni así, cambió la actitud del enfadado entrenador de los blanquiazules.

Por el lado celeste, completa calma. Tanto por el equipo como el entrenador. Ni el mínimo gesto de preocupación se dibujaba en sus rostros.

Siguió el transcurso del juego, 4-2 para las del Rímac. Remontada que trajo consigo el primer cambio. Líbero por líbero. Carla no volvió al terreno de juego durante todo el partido.
El juego progresó, y se apreciaba la superioridad de un conjunto al que todo le salía bien. 15 – 9 marcaba el tablero, y el entrenador íntimo hizo uso de su segundo tiempo técnico.

-Mirtha, ¿No puedes armar una buena bola? Todas tus recepciones son al cielo, bolas fáciles y no me puedes armar una jugada. – se escuchaba de un eufórico entrenador.

El siguiente punto fue decisivo. El punto 25, fue por lejos, el más duradero y disputado del primer set, con grandes salvadas y combinaciones, y, pese al esfuerzo íntimo, el punto fue para las del Rímac. El gesto y postura del entrenador mostraba derrota, ese punto fue tomado como una señal de lo que sucedería pronto. Terminó el primer set, y dio como ganador a los cerveceros por 25 -17.

Un entretiempo que mostraba un técnico íntimo colérico y un técnico celeste muy tranquilo y afinando detalles.

Arrancó el segundo set, y si por el lado íntimo una debilidad era la líbero, en Cristal era todo lo contrario. Ariana, la líbero, no destacaba por sus mates, armados o salvadas. Era una especie de directora de orquesta, caminando por todo el campo, nunca perdiendo de vista el balón, y ordenando a sus compañeras para que no dejarán ningún espacio libre.

Un segundo set que en algún momento se emparejó, y le dio la oportunidad a Alianza de mostrar sus mejores combinaciones en ataques.

-Vamos, no es cuestión de pedir disculpas y ya. No caigamos en los mismos errores una y otra vez.- por primera vez se le notaba preocupado al técnico rimense.

Parece que cierta charla tuvo efecto. Gracias a la sorprendente producción en ataque de la capitana Kiara Montes se llevaron el set por 25-20.

Otro set jugado, y la cólera del técnico íntimo aumentaba.

-¿Trabajamos en la semana por las puras? Repito mil veces que saquen al 5 y se la siguen dando a la líbero.- Se escuchaba exaltadamente.

Con un 2-0 a favor de Sporting Cristal arrancó el tercer set. Como se dio en los 3 sets, Alianza arrancó con la ventaja. Pero, el rumbo del partido no cambió. Cristal supo reponerse y consiguió la ventaja nuevamente.

Tiempo técnico requerido por el lado blanquiazul. Marcador 15 – 8.

-Nicole ¿Cuántos puntos crees que vas en el partido? ¿Llegas a 5? – pregunto el entrenador.
-Sí- replicó la jugadora.
-¿Llegas a 10? – siguió el entrenador.
-No sé.
-No llegas. No es posible que mi atacante no llegue a 10 puntos en el partido. Estamos cerca porque ellas fallan, no por nuestro mérito.- duras palabras de un entrenador que lucía derrotado.

Por el lado cervecero un par de ajustes técnicos y rehidratación. No había muchas indicaciones por parte del entrenador celeste.

El set siguió como todo el partido y se dio por terminado el partido. 25-19 para las del Rímac. Y, un marcador total de 3-0.

Así se dio por terminado el partido, dos mitades totalmente distintas en el terreno de juego. Y la celeste terminó siendo superior. Un partido en el que la tranquilidad le ganó a la ira. Y la cara, se impuso ante el sello.



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